Áreas verdes en Nuevo Cuscatlán: por qué el 50% importa más de lo que parece
Las áreas verdes de un proyecto no deberían evaluarse únicamente mientras la construcción está en proceso. En Nuevo Cuscatlán existen disposiciones específicas sobre vegetación, impermeabilización y...
Cuando observamos un proyecto habitacional durante su construcción, es fácil que una imagen domine toda la conversación: tierra expuesta, maquinaria trabajando y mucha menos vegetación de la que había antes.
La preocupación es válida.Pero existe una pregunta que debería acompañar esas imágenes y que pocas veces aparece en redes sociales:
¿Cómo debe quedar ese proyecto una vez terminado?
En Nuevo Cuscatlán, las áreas verdes no son únicamente un elemento que una desarrolladora pueda agregar para hacer más atractiva una residencial. La regulación municipal establece condiciones específicas para el desarrollo habitacional y, en determinadas categorías de terreno, exige una proporción considerable de área verde.
Entender este punto permite discutir el crecimiento urbano desde un lugar mucho más útil: no solamente cuánto se interviene durante la construcción, sino cuánto suelo permanecerá permeable, qué vegetación se conservará o recuperará y cómo se comprobará finalmente el cumplimiento.
¿De dónde sale el dato del 50%?
Una construcción en proceso no es necesariamente la imagen final
¿Por qué importa conservar superficie verde?
El suelo que no se impermeabiliza también cuenta
Nuevo Cuscatlán no debería analizarse como un terreno uniforme
El municipio tiene sectores con condiciones ambientales diferentes.
Las directrices de zonificación ambiental publicadas por el Ministerio de Medio Ambiente integran variables como cobertura vegetal, hidrología, recarga hídrica, pendientes, susceptibilidad a deslizamientos y desarrollo urbano.
Esto significa que dos terrenos separados por poca distancia pueden requerir tratamientos diferentes.
Hay zonas donde la conservación de cobertura vegetal adquiere mayor importancia por su relación con el suelo, la recarga hídrica o el riesgo. Por eso, una discusión seria sobre una construcción debería incorporar el mapa.No solamente la fotografía.
Más árboles no significa automáticamente mejor planificación
También conviene evitar otro extremo.
Sembrar muchos árboles no corrige automáticamente un diseño urbano deficiente.
Importa dónde se colocan, qué especies se utilizan, cuánto suelo permeable existe, cómo se manejan las pendientes, qué ocurre con las quebradas y de qué manera funciona el drenaje.
Las áreas verdes deberían formar parte de la infraestructura ambiental de una ciudad y no utilizarse únicamente como decoración alrededor de calles y viviendas.
Mirar la obra más cercana puede ser un punto de partida, pero no siempre será el punto donde comenzó el problema. El agua cruza límites de propiedad, encuentra pendientes, entra en tuberías, utiliza quebradas y se acumula donde el sistema pierde capacidad.
Investigar todo el recorrido no significa quitar responsabilidad a nadie. Significa encontrarla con más precisión. Y una responsabilidad bien identificada permite exigir una solución que funcione más allá del próximo aguacero.


